¿Qué es el dolor orofacial?

El dolor orofacial engloba a las entidades clínicas (locales, regionales o sistémicas) que cursan con dolor en la boca, cara, cabeza y cuello. Son entidades diversas y variadas las que pueden dar dolor en este territorio anatómico.

En ocasiones la localización del dolor puede corresponderse con la fuente de dolor, pero no es infrecuente encontrar problemas que producen dolor a distancia, como alteraciones a nivel cervical que den dolor en la cabeza y cara.

Tipos de dolor orofacial

• El dolor somático, que se refiere al que cursa con una lesión en los distintos tejidos y órganos. Es la categoría a la que pertenecen los dolores provocados por ejemplo por caries y enfermedad periodontal, pero también los problemas asociados a la articulación temporomandibular y los músculos de la cara como la disfunción temporomandibular

• El dolor neuropático, es aquel en el que el daño o lesión se encontraría en el sistema nervioso; es decir en las vías de comunicación y en el procesamiento en el cerebro. En este caso los distintos tejidos y estructuras estarán correctamente (no se encontrarán evidencias de anomalía o lesión en las pruebas diagnósticas rutinarias). El problema se encontrará en el sistema nervioso. Aunque el paciente pueda notar dolor en un lugar determinado, por ejemplo un diente, no se debe actuar a ese nivel, sino que se debe buscar la auténtica fuente de dolor para poder tratarla. En este grupo encontramos entidades como la neuralgia del trigémino o el síndrome de boca ardiente

Además debemos tener en cuenta el estado psicoemocional del paciente. Entidades como ansiedad y depresión se presentan frecuentemente asociadas a los cuadros de dolor y pueden perpetuar los mismos e impedir su mejoría si no actuamos en ellos.

¿Es muy frecuente?

El dolor orofacial presenta una prevalencia general del 26% de la población, lo que quiere decir que una de cada cuatro personas va a experimentar dolor orofacial a lo largo de su vida, si además incluimos las cefaleas el porcentaje puede llegar al 50%. Los síntomas son más frecuentes en las mujeres.

Las entidades que cursan con dolor orofacial más frecuentes son las cefaleas, los de origen dental y los trastornos musculoesqueléticos relacionados con la Articulación temporomandibular (ATM).

¿Por qué se produce? Causas

Cada entidad puede tener su etiología propia, si bien es cierto que muchos de estos procesos son de causa desconocida.

Existen una serie de factores de riesgo en común. Algunos de ellos no son modificables, como pueda ser la predisposición genética o las alteraciones anatómicas.

En cambio, existen otros factores de riesgo sobre los que se puede actuar, sobre todo relacionados con estilos de vida saludables.

Algunos de ellos son la dieta, la ingesta de alcohol, la presencia de estrés, fatiga, problemas de sueño y hábitos parafuncionales como el bruxismo

¿Qué puedo hacer? Abordaje del Dolor Orofacial

Como se ha mencionado anteriormente, en el territorio orofacial existen multitud de estructuras anatómicas que son competencia de distintos especialistas. Es por ello que su abordaje debe ser interdisciplinar: médicos, dentistas, fisioterapeutas y psicólogos deben trabajar juntos para poder obtener un resultado: el bienestar del paciente

Actualmente ya no se entiende el dolor solamente como la consecuencia de un daño físico, sino que se considera también su componente emocional, cognitivo y social. Este componente es de gran importancia sobre todo en el dolor crónico. Es por ello que el papel del psicólogo es en muchos casos vital a la hora de ayudar a los pacientes a manejar la situación y ayudarles a que el dolor no afecte en su calidad de vida.

Entonces ¿a quién debo acudir?

Es importante que ante un problema de este tipo acudamos a un experto en dolor orofacial, que pueda realizar un correcto diagnóstico y priorice el papel de cada uno de los componentes del equipo. Dependiendo del origen del problema, este profesional le remitirá a otros compañeros y coordinará su tratamiento.

El tratamiento a realizar deber ser siempre lo más conservador posibles, minimizando riesgos para obtener los mejores resultados. Se deben resaltar las medidas conductuales que permitirán el reposo y reparación de la lesión, así como medidas preventivas en los posibles factores de riesgo para evitar que el dolor se cronifique y perpetúe en tiempo.